CULIACÁN, SIN. — En un escenario que sugiere una «custodia pasiva» de alto nivel, informes de inteligencia obtenidos por medios nacionales y periodistas especializados en seguridad ubican al gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, recluido en el Palacio de Gobierno bajo una vigilancia aérea ininterrumpida.
De acuerdo con el reporte difundido por la revista Proceso y el periodista @lopezperiodista, el despliegue incluye un helicóptero táctico tipo Little Bird y al menos seis drones de última generación que mantienen un monitoreo permanente sobre el recinto estatal.
¿Seguridad o custodia?
Este blindaje ocurre en el momento más crítico para el político sinaloense, quien solicitó licencia el pasado 1 de mayo tras ser incluido en un expediente de la Fiscalía Federal del Distrito Sur de Nueva York (USA vs. Guzmán Salazar), donde se le vincula con una red de protección a facciones del Cártel de Sinaloa.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum confirmó ayer que Rocha Moya se encuentra en la entidad bajo protección federal —tras el ataque armado contra su antigua vivienda en la colonia Las Quintas el pasado fin de semana—, la naturaleza del equipo de vigilancia ha despertado suspicacias.
El Little Bird: Es una aeronave de ataque ligero y transporte de fuerzas especiales, diseñada para misiones de intercepción rápida, no para escolta civil rutinaria.
Vigilancia 360: El uso coordinado de seis drones sugiere un cerco perimetral para evitar cualquier movimiento no detectado fuera del palacio.
El contexto de la «caída»
La situación de Rocha Moya ha dado un giro dramático en menos de 15 días:
Acusación en EE. UU.: Se le imputan cargos que podrían derivar en cadena perpetua.
Licencia y Aislamiento: Se separó del cargo dejando como interina a Yeraldine Bonilla Valverde.
Presión Diplomática: Mientras la FGR asegura que no hay pruebas suficientes para detenerlo en México, la DEA (bajo el mando de Terry Cole) ha intensificado la presión por su extradición.
Silencio en el tercer piso
Hasta el momento, la oficina de comunicación del Gobierno de Sinaloa no ha emitido una postura oficial sobre este despliegue aéreo. Fuentes internas sugieren que el gobernador con licencia ha limitado sus interacciones al mínimo, permaneciendo en las áreas privadas del palacio mientras se define su situación jurídica y la posible respuesta de Washington ante el rechazo de la FGR para proceder con su detención inmediata.
Para los habitantes de Culiacán, el zumbido de los drones y el sobrevuelo del helicóptero táctico son el recordatorio constante de que la estabilidad política del estado pende de un hilo, en una crisis que ya trascendió las fronteras de Sinaloa.



