WASHINGTON D.C.— La estructura logística de la facción de «Los Chapitos» del Cártel de Sinaloa ha sufrido un golpe demoledor en el corazón de su sistema de transporte.
Mauro Alberto Núñez Ojeda, alias “El Jando”, identificado como el piloto de mayor confianza de Iván Archivaldo Guzmán Salazar, formalizó un acuerdo de culpabilidad ante el Departamento de Justicia de los Estados Unidos.
El documento judicial, signado el pasado 9 de abril de 2026 ante la Corte Federal del Distrito de Columbia, confirma que Núñez Ojeda admite su responsabilidad en la conspiración para traficar cientos de kilogramos de cocaína hacia territorio estadounidense mediante una sofisticada red de vuelos clandestinos.
El arquitecto de las rutas invisibles
De acuerdo con el expediente, «El Jando» no solo operaba las aeronaves, sino que fungía como el supervisor logístico de una flota privada que conectaba a México con Centroamérica y los Estados Unidos.
Su pericia técnica le permitía evadir radares y controles fronterizos, garantizando el flujo de narcóticos para la organización criminal.
Los puntos clave de su confesión incluyen
Admitió haber coordinado la seguridad armada para proteger las operaciones aéreas.
Reveló el funcionamiento de pistas clandestinas y los mecanismos de comunicación utilizados para burlar la vigilancia aérea internacional.
El documento lo señala como pieza fundamental en el círculo cercano de los hermanos Guzmán Salazar.
El dilema del «Jando»: Cooperación o cadena perpetua
Con la firma de este acuerdo, Núñez Ojeda enfrenta una condena que oscila entre los 10 años de prisión y la cadena perpetua.
Sin embargo, la formalización de este documento suele ser la antesala de una colaboración activa con las autoridades norteamericanas, lo que podría derivar en la entrega de información crítica sobre el paradero y los movimientos actuales de la cúpula de Los Chapitos.
Impacto en la seguridad regional
Este caso se suma a la reciente ofensiva de la administración estadounidense contra los operadores de alto nivel del Cártel de Sinaloa.
Mientras en el ámbito político se discuten extradiciones y juicios contra funcionarios, en el ámbito operativo, la caída de «El Jando» representa la pérdida de la «llave» de los cielos para la organización sinaloense.
Para los analistas de seguridad, esta captura y declaración de culpabilidad debilita significativamente la capacidad de reacción y trasiego de la facción, en un momento donde la disputa por las rutas hacia el norte se mantiene al rojo vivo.



