*Recomendación desata sicosis y furia comercial.
ESCUINAPA, SINALOA.– Lo que en el papel se maneja como un «exhorto preventivo», en las calles se vive como un virtual toque de queda. El Ayuntamiento de Escuinapa, encabezado por el alcalde Víctor Manuel Díaz Simental, desató una ola de indignación y sicosis social tras girar sendos oficios y circulares a los comerciantes locales, donde les «recomienda» bajar las cortinas de sus negocios a más tardar a las 20:00 horas ante la crisis de inseguridad que azota a la región.
Aunque la autoridad municipal se apresuró a matizar que no se trata de una imposición legal o un decreto obligatorio, la llegada de los documentos con el sello oficial surtió el efecto de una bomba informativa en el sector productivo y entre los ciudadanos, quienes acusan al gobierno local de lavarse las manos y claudicar en su obligación de garantizar el orden.
Para los locatarios de la cabecera municipal, la sutil línea entre una «sugerencia» y una «orden» se desvaneció de inmediato ante el clima de incertidumbre que impera en la zona sur del estado. El temor a quedar expuestos en la vía pública obligó a la gran mayoría de los establecimientos —desde tiendas de abarrotes hasta restaurantes y prestadores de servicios— a acatar la recomendación y cerrar temprano, dejando las calles desiertas antes de las 9 de la noche.
Líderes de sectores sociales y representantes del comercio organizado alzaron la voz para criticar severamente la postura de la administración de Díaz Simental.
Señalan que este tipo de comunicados oficiales no solo no protegen a la población, sino que alimentan directamente la sicosis colectiva y le trasladan el costo económico de la violencia a los trabajadores y empresarios.
«Nos piden encerrarnos porque ellos no pueden con el paquete»
Las críticas en redes sociales y pasillos comerciales coinciden en un punto central: la medida refleja una preocupante falta de condiciones mínimas de seguridad pública en el municipio.
Ciudadanos expresaron su frustración al señalar que, en lugar de reforzar los patrullajes y diseñar estrategias contundentes junto a las fuerzas estatales y federales para pacificar las rutas y las colonias, la respuesta del gobierno municipal sea pedirle a la economía formal que se esconda.
Mientras el Ayuntamiento insiste en que las medidas buscan «salvaguardar la integridad de empleados y clientes» de manera coordinada, el impacto en los bolsillos y el ánimo de la comunidad ya es una realidad.
Escuinapa vive hoy un escenario de desolación nocturna, donde el flujo de la vida cotidiana quedó secuestrado por el miedo y por circulares que, con cortesía burocrática, admiten que la noche ya no le pertenece a los ciudadanos.



