CULIACÁN.- Para la senadora Imelda Castro Castro, la reciente gira de la presidenta Claudia Sheinbaum por tierras sinaloenses dejó una lección clara: el escritorio es para los papeles; el bienestar se gestiona en la calle.
Tras acompañar la jornada presidencial por Mazatlán, San Ignacio y Culiacán, la senadora sinaloense emprendió su propia «gira de resultados», dejando claro que, si la presidenta no se cruza de brazos, en el Senado tampoco hay espacio para la siesta legislativa.
Menos «ladrillo» y más cuentas claras
Durante sus asambleas en Culiacán, Mazatlán y Guamúchil, Castro fue contundente sobre la cercanía que debe mantener un representante popular. Ante más de 1,500 personas en el Club Muralla de Mazatlán, la senadora soltó una frase que resonó entre los asistentes:
“Estamos aquí porque somos pueblo y nunca nos hemos subido a ningún ladrillo. Que hayan votado por nosotros es un esfuerzo que valoramos; lo mínimo que podemos hacer es venir a rendirles cuentas. Y prepárense, porque vamos a volver: hay reformas históricas en el horno y ustedes serán los primeros en saberlo”.

Agua, salud y educación: Los pilares del bienestar
La agenda no solo fue de abrazos y selfis. En la Casa Ejidal de Quilá, la senadora abordó un tema vital para el estado: la modernización de los distritos de riego. Explicó que el agua en Sinaloa es demasiado valiosa para dejarla escapar por tuberías viejas.
Infraestructura Hidráulica: Se busca recuperar el agua que se derrocha por falta de mantenimiento.
Educación para la Paz: En Guamúchil, ante un millar de ciudadanos, destacó que la verdadera estrategia de seguridad comienza en las aulas. Apostó por el impulso a los bachilleratos «Margarita Maza» y universidades como la «Rosario Castellanos», señalando que este es el camino real para que la juventud sinaloense cambie el futuro del estado.
Presencia física y digital
Para Imelda Castro, el don de la ubicuidad parece ser un requisito del cargo. Mientras recorría los municipios, no descuidó su Asamblea Informativa Virtual de los viernes. A través de las «Vocerías Digitales por la Paz», conectó con cientos de sinaloenses para desmenuzar lo ocurrido en las sesiones del Senado, demostrando que la política actual se hace con los pies en la tierra, pero con el ojo en la red.
Con esta gira, el mensaje queda sellado: Sinaloa tiene respaldo, la infraestructura avanza y, al parecer, los funcionarios ya aprendieron que el que se queda sentado, se queda fuera de la jugada.



