Por: Rodrigo de Triana
¿Se convertirá el PAN en el asilo para los damnificados de Morena?
Vaya tormenta de arena la que levantó una simple foto de desayuno en el puerto. En las mesas de Cimaco, para mejores señas, aparecieron la flamante dirigente estatal del PAN, Wendy Barajas Cortés, sentada a plática cerrada con Fernando Pucheta, el eterno aspirante a la alcaldía de Mazatlán, a quien ya se le ve sin el cobijo del tercer piso del Palacio de Gobierno tras el tsunami de los expedientes abiertos en los tribunales de Nueva York.
Al verse descubierta en plena filtración de cafeína y conspiración, la líder blanquiazul salió a decir, con una frescura digna de la brisa marina, que en el PAN todos los ciudadanos tienen las puertas abiertas a través de la campaña institucional Ahora te toca a ti.
¡Por favor! Que alguien me explique desde cuándo registrarse en una aplicación móvil convierte a un tiburón de la vieja política en un tierno e inocente ciudadano de a pie, como Fernando Pucheta. Si la cosa es tan fácil como bajar una app, al rato vamos a ver a toda la bancada guinda tramitando su pasaporte azul para obtener lo que la dirigencia de Morena les negó con un alegre portazo en las narices.
Lo verdaderamente magistral fue el control de daños. Wendy, que de ingenua no tiene un pelo, soltó el golpe pero de inmediato aplicó el freno de mano: “Eso no quiere decir que sean nuestros candidatos”, advirtió. Y es que en el PAN, los militantes de gayola saben perfectamente que Pucheta anda bien herido, dolido y con el tufo de repelido político tras la caída de sus padrinos.
Lo que hubo en ese encuentro en Cimaco fue pura cortesía calculada: le dieron su tacita de café y le regalaron la foto para que se sienta cotizado, pero por lo que se comenta en los corrillos del blanquiazul, le dejaron claro que para la candidatura real va a tener que sudar la gota gorda y pasar por filtros más estrictos que la aduana gringa.
Nos dicen que este acercamiento de la dirigencia estatal del PAN no ha sido exclusivo con Pucheta; también lo hubo en días pasados con el mismísimo y polémico Jesús Estrada Ferreiro. Desde la acera de enfrente, con estos encuentros, al PAN en Sinaloa lo están viendo como una opción a la que ya no le importa la doctrina, el bien común ni el azul purísimo; lo que les urge es convertirse en el «Asilo de los Damnificados por Morena».
Están pepenando lo que la marea guinda va dejando en la playa: políticos con estructura y mañas viejas, pero sobre todo, con su propio costal de resentimientos y ganas de no quedarse fuera de la repartición de candidaturas.
¿Será?
Al final, la estrategia les funcionó redonda. “Hemos sido nota toda la semana”, presumió Wendy con orgullo de influencer de la política a quienes le han preguntado sobre la veracidad de esa fotografía en Cimaco. Claro que sí, mi reina. En estos tiempos de sequía opositora, que hablen bien o que hablen mal, pero que dejen los likes y el esquilmado voto duro, todo eso debe estar garantizado.
¡Abur¡

Licencias en cascada
Dice el viejo refrán que no hay fecha que no llegue ni plazo que no se cumpla. En las aguas de Morena, la marea ha subido y llegó la hora de que los aspirantes a la Coordinación de la Defensa de la 4T en Sinaloa muestren sus verdaderas cartas; un llamado imperativo, sobre todo, para quienes despachaban desde el Gobierno federal o las tribus legislativas.
En cuestión de horas, el escenario político se inundó con una cascada de licencias. Nombres como Tere Guerra, Graciela Domínguez, Jesús Ibarra y Ricardo Madrid soltaron amarras, secundando a la senadora Imelda Castro, quien navega en la delantera de este bloque.

La que se quedó vestida y alborotada, según las malas lenguas, fue la alcaldesa Estrella Palacios. Sus allegados ya la hacían sentada en la silla principal del Tercer Piso, bendecida por el afecto familiar y el empuje decidido del gobernador Rubén Rocha Moya. No obstante, los dolores de cabeza judiciales que su —casi casi— padrino político padece en Nueva York pincharon el globo, mandando la ambición a la congeladora. Ahora, con las velas desplegadas, todos contienen el aliento a la espera del próximo sábado 27 de junio, el día marcado en el calendario para el registro formal ante las instancias de su partido.

Tormenta en la UAS.
La Universidad Autónoma de Sinaloa se asoma al precipicio financiero. Ante el impago inminente de la segunda quincena de junio y el adeudo del 60% de la prima vacacional 2025, el SUNTUAS (tanto académicos como administrativos) ya convocó a un paro laboral indefinido a partir del lunes 29 de junio.
El recurso federal sigue congelado en Hacienda, a pesar de que la universidad ya pasó por una «dolorosa» reingeniería laboral. Con más de 17 mil trabajadores afectados y una deuda histórica que asfixia a la institución, la paciencia se agotó: «No se puede trabajar sin cobrar», advierte el sindicato. El colapso es inminente.




