Por Rodrigo de Triana
¡Qué tal, mi gente! Agarren asiento, tómense un respiro y platiquemos al chile, como nos gusta: de frente y sin rodeos.
Si la alcaldesa Estrella Palacios trae en mente el gusanillo de la reelección y quiere salir con estrellita en la frente ante los mazatlecos, más le vale poner un cronómetro en su escritorio. El tiempo corre y a la ciudadanía no se le convence con discursos bonitos ni fotos posadas para el Facebook; a la gente se le convence en la calle, donde las papas queman.
Para que este gobierno rinda frutos de a de veras y la sociedad dé su voto de confianza, la responsabilidad no cae del cielo: descansa en las espaldas de tres funcionarios clave. Tres alfiles que, o entregan resultados sobresalientes, o le apagan el sueño a la presidenta municipal:
Martín Gallardo Noriega (Obras Públicas): A sudar la camiseta contra los baches. Empecemos por lo primero que nos duele a todos al andar en el camión, en la moto o en el carro: los dichosos baches. En Obras Públicas está Martín Gallardo Noriega, y la verdad sea dicha, si quiere que la ciudad se vea digna, va a tener que quedar literalmente tinto en sangre en una batalla a muerte contra los hoyos que inundan calles y avenidas. Ya hasta perdimos la cuenta de cuántos hay. El mantenimiento de las vialidades y los espacios públicos no es un lujo, es una urgencia. Pero en la cancha de Obras Públicas, o se tapan los baches y se arreglan las avenidas, o la factura la paga el gobierno entero.

Karla Angélica Camacho Guzmán (Servicios Públicos): Basura y luz sin pretextos. En Servicios Públicos despacha Karla Angélica Camacho Guzmán, alguien que llegó con el respaldo y recomendación de los dueños del Club Venados de Mazatlán. Trae padrinos de peso, sí, pero el compromiso con la ciudadanía es todavía más grande. A la señora Camacho no se le pide un favor, se le exige lo básico pero indispensable: la recolección de basura tiene que estar jalando al 100%, sin fallas ni colonias olvidadas, y el alumbrado público debe funcionar mejor que nunca. Una calle a oscuras o amontonada de desperdicios es el primer tache que el ciudadano le pone a la alcaldesa en su boleta mental.

Mtro. Gabino Ulises Jacobo Guerrero (Seguridad Pública): La papa más caliente. El tercer pilar —y quizás el que carga la maleta más pesada— es el Maestro Gabino Ulises Jacobo Guerrero, nombrado por la alcaldesa apenas el pasado 5 de septiembre de 2026. Con más de 18 años y medio en el servicio policial y tras desempeñarse como supervisor operativo en la SSPE, el comandante trae encima el reto más delicado: devolver la paz a Mazatlán en medio de los eventos de alto impacto que tanto han golpeado la tranquilidad de las familias. Si la gente no puede caminar por su barrio sin sentir miedo, no hay obra ni parque que alcance. La ciudadanía le dará su voto de confianza al gobierno solo si palpa que salir a la calle ya no es un peligro.

¿En dónde se nota si hay un buen o mal gobierno?
Muy sencillo: el trabajo de estos tres funcionarios no se mide en boletines de prensa, se siente a diario en la vida cotidiana
En la calle cuando de inmediato checas si el bache de la esquina dura meses o se arregla al instante; si las luminarias prenden de noche y si los parques son espacios limpios y seguros para la chiquillada.
En el bolsillo y el tiempo cuando un trámite te quita cinco minutos en el celular o si te hace perder toda la mañana en filas eternas entre el calor y la amenaza de las «mordidas».
En la tranquilidad, cuando caminas por tu colonia de noche sin voltear a todos lados con miedo, sabiendo que si algo pasa, la policía responde.
En la confianza
Cuando las cosas funcionan en la colonia, la gente vive más tranquila, confía en su autoridad y le dan ganas de participar.
La cuenta regresiva ya empezó. Estrella Palacios necesitará que sus tres alfiles jueguen el partido de su vida; de lo contrario, la ciudadanía se los va a recordar muy claramente en las urnas. Ojalá que a la alcaldesa le caiga el veinte la frase de Maquiavelo: Lo nuevo y lo repentino asusta, y lo de siempre apenas impresiona. Tiene tiempo… pero no le sobra ni un minuto.

En Culiacán: ¿Limpieza real o puro relleno?
Dicen por ahí que en la política los cambios de fondo deben llegar como huracán, tumbando todo a su paso. Pero en el Sinaloa del interinato de Graciela Domínguez, las famosas limpias del gobierno se parecen más bien a un goteo de suero en hospital público: lento y desesperante.
Van más de veinte relevos quirúrgicos en el gobierno estatal, aunque para ser francos, más que «cirugía mayor», parecen cortesitos con tijera de uñas. Eso sí, la gobernadora interina ya empezó a barrer los rincones del Palacio, y ayer soltó un manotazo que no es cualquier cosa.
El cambio más pesado ocurrió en la Secretaría General de Gobierno, la oficina donde se cocina la política interna del estado. Salió Yeraldine Bonilla (quien se regresa calientita a su curul en el Congreso) y en su lugar entró el exdiputado local César Julio Saucedo Barrón
Pero las movidas no pararon ahí y el sacudón se sintió hasta la plaza de Mazatlán.
En Recaudación de Rentas
Le dijeron adiós a Nayla Adilene Velarde Narváez. Las malas lenguas se preguntan si fue por un rebote tras la llegada del nuevo titular del SATES, Édgar Gerardo Vega Cuén (quien relevó a José Carlos Cárdenas Mellado, muy pegado a la élite dorada del rochismo), o si de plano la están «guardando» para proyectarla como candidata a diputada local por el Distrito 22.

En Comunicación Social
Echaron a la calle a Cuauhtémoc Chacón para entregarle la tarea de difusora oficial del régimen a Maralí Franco.
El plato fuerte en el DIF Estatal
¡Ahí sí crujió la tabla! Eneida Rocha, la hija del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, tuvo que hacer maletas y vaciar el escritorio de la presidencia honorífica. ¡Se acabó el tiempo del padrinazgo familiar hasta en los juguetes del Día del Niño! En su lugar pusieron a la eterna «multiusos» de la función pública, Catalina Esparza Navarrete.
La aduana rusa y los «muertitos» en el clóset
Pero que no nos vendan espejitos: el verdadero encontronazo se va a dar justamente en la Secretaría General de Gobierno. A César Julio Saucedo Barrón—exmaestro de la UAS y exfuncionario de Conapesca— se le viene un pleito rudo, de esos que apestan a gasolina pura. Tendrá que sudar frío para meter en cinturón a las áreas que históricamente han sido vistas como auténticas minas de oro para el enriquecimiento rápido y sin sudar.
¿De cuáles oficinas estamos hablando? De las que el ciudadano de a pie conoce muy bien por los «mordelones» y las tranzas:
- Inspección y Reglamentos
- Vialidad y Transportes
- El Archivo General de Notarías
¿Por qué son tan codiciadas estas áreas? Porque ahí es donde la tramitología legal convierte lo imposible en posible. Se comenta fuerte que en esas oficinas corre el dinero a manos llenas —hasta en costales, comentan las malas lenguas—, y que desde el Archivo General de Notarías se han solapado y legalizado verdaderos despojos de casas y terrenos.
¡Llegan al descaro de usar sellos y firmas de notarios que ya están en el otro mundo! Los juzgados civiles de Mazatlán, Culiacán y Ahome están retacados de demandas por esta clase de tranzas empujadas por despachos de abogados pillos. Por cierto, uno de los notarios más exprimidos para estos enjuagues es uno mundialmente famoso que fue líder estatal del PRI.
El paquete que le dejaron a Barrón Saucedo no viene limpio; le dejaron varios «muertitos» debajo del tapete y un terreno minado. Así que aguas.



