¡Paren todo! Suenen las fanfarrias y saquen el confeti, que hoy podría aterrizar en tierras sinaloenses el mismísimo “Batman” de la seguridad, Omar García Harfuch. Y no, no viene a perseguir al Guasón, viene a algo mucho más hercúleo: a entregarnos el certificado oficial de que aquí ya no pasa nada.
Según el «Súper Secretario», Sinaloa es ahora un remanso de paz y el único peligro latente es que te caiga mal un aguachile o que el vaso de la ballena te la den caliente.
Faltaba más. Según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), los homicidios han caído un 40% en apenas 18 meses. ¡Un milagro! Ni la multiplicación de los panes fue tan eficiente como la división de los muertos en este sexenio. Como diría mi Tía Tencha el día que le quisieron vender un gato famélico por liebre de Castilla: «¡Sí, Chuy, cómo no!».
Resulta que la realidad es muy necia y los números, cuando los obligas a decir la verdad, terminan confesando bajo tortura.
La investigadora de la Ibero, Carolina Jasso, ya puso el dedo en la llaga: este descenso es tan «inusual» que rompe todas las leyes de la física delictiva. Es como si, de pronto, todos los malandros del estado decidieran dejar las armas para inscribirse en un taller de corte y confección o lectura de poesía.
Pero el truco de magia no está en el sombrero, sino debajo de la alfombra. Verán, en el menú estadístico del Gobierno existe un platillo de nombre exótico: “Otros delitos que atentan contra la vida y la integridad corporal”.
Es el cajón de sastre, la bodega de los secretos. Nadie sabe qué hay ahí dentro, pero si esos números fueran reclasificados como ejecuciones, el promedio diario de asesinatos brincaría de 62 a 102.
Es decir, la estrategia no es pacificar el país, sino aprender a barrer la sangre debajo de la alfombra con una elegancia que ya quisiera cualquier ama de casa de El Cid.
Al régimen le urge llegar al Mundial México 2026 con esta aureola de pacificación milagrosa, colgándose una medalla de oro en «maquillaje de datos» y para apartarse de la lupa de la ONU que los trae de la cola por el espantoso tema de los desaparecidos.
Así que prepárense, porque en la cumbre de seguridad de hoy el menú está cantado: atole con el dedo para todos, acompañado de unos tamales de «paz estadística». Porque para este gobierno, la seguridad no es cuestión de inteligencia o balística, sino de saber usar el borrador y el Excel.
¡Bienvenidos al milagro sinaloense! Donde no hay menos violencia, solo hay mejores contadores… y mucha imaginación.
Se abre la temporada de fuego «amigo» contra la puntera
Y ya que hablamos de milagros y estrategias, no podemos ignorar que en esta vida lo único que da resultados es el trabajo. Ahí tienen a la senadora Imelda Castro, que se ha fletado un proyecto de vida mantenida en una sola línea ideológica.
Sus paseos machacantes y constantes para promover los valores de la 4T por todo el estado, sin dar tregua ni en domingos ni en días festivos, le han heredado un posicionamiento que a estas alturas es inalcanzable: es, hoy por hoy, la puntera envidiable.
Pero como en política el éxito ajeno causa urticaria, la temporada de caza ya comenzó. Desde ayer circulan videos de «data antigua» con cirugías estéticas de audio que hasta un ciego notaría que fueron paridos por la Inteligencia Artificial.
El objetivo es burdo: poner en su boca un discurso que desafíe al «Gran Elector», ese señor que despacha desde el retiro en Palenque (porque todos dan por hecho que él es el que manda, y no la señora de Palacio).
La guerra sucia contra la senadora ya tiene el banderazo de salida y el imaginario popular sospecha que el «operador» de esta bajeza despacha desde un punto muy conocido de la geografía política sinaloense.
Habrá que ver qué tanto se la creen los autores tanto en Palenque como en Palacio, que justamente de este tema de inventar realidades saben mucho porque han sido el blanco perfecto de muchas en su contra.
LAS PUJAS POR LA SUCESIÓN
Y si esto es lo que alcanzamos a ver en la superficie, imagínense la puja endemoniada que permanece oculta en las alcantarillas del poder. Es una lucha de gladiadores entre corrientes y grupos de interés que orbitan alrededor del dedo sagrado en Morena, todos queriendo influir en «La Decisión».
La gente no debe parpadear, porque en ese tablero se están dando con todo los Adanes Augustos, los Ricardos Monreales, los Alfonsos Ramírez Cuéllar, las Tatianas Clouthier, los Marcelos Ebrard y, en una de esas, hasta el Primer Caballero de la Nación, que tiene sus raíces muy bien plantadas aquí en Mazatlán y que no está precisamente pintado en la pared. Todos quieren su trozo de pastel sinaloense y nadie está dispuesto a conformarse con las migajas.



