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María Joseé Salazar: La ingeniera que quiere reestructurar Mazatlán desde las bases de Morena

¿Quién es María Joseé Salazar?

Por Víctor Flores / RN Noticias en Caliente

Mazatlán.-En la mesa no había espacio para discursos acartonados ni para extraños; flotaba, en cambio, la memoria compartida de la nueva y la vieja guardia periodística de Mazatlán. Cuando María Joseé Salazar llegó a su primer encuentro formal con columnistas y directores de medios locales, el primer tamiz no fue la rigidez de la política partidista, sino el afecto y el recuerdo vivo de sus raíces.

«Yo recuerdo con mucho cariño a tu abuela, doña Alicia Luna, y a tu mamá Carmelita, fuentes de consulta obligada como cronistas de la sección de Sociales en El Sol del Pacífico, bajo la dirección de Don Ernesto Zenteno Carreón y Alfredo Arnold Morales. Son tiempos en los que prácticamente desarrollamos el periodismo a pie de calle, entre dos o tres reporteros —Noroeste, El Sol del Pacífico y Sinaloa Opina— para cubrir todos los acontecimientos de una ciudad», le soltó con nostalgia el decano Víctor Flores, evocando aquellos años dorados en los que participó como fundador de Noroeste Mazatlán.

Entre comentarios sobre cuando María José «estaba chiquita», risas y reencuentros, el ambiente de la mesa se suavizó. Pero tras el cálido recibimiento familiar, los tinteros afilados del periodismo porteño exigían respuestas: ¿qué hace una empresaria e ingeniera metida en la «jungla» de la política?

La técnica al servicio del pueblo: De la iniciativa privada al municipio

A sus 41 años, María José Salazar —hoy aspirante a la coordinación de la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía en Mazatlán bajo las siglas de Morena y el PT— no busca ocultar su origen empresarial ni su formación técnica; al contrario, los abandera como su principal activo en una contienda con más de una docena de aspirantes.

Con el rigor propio de su profesión, Salazar detectó desde la iniciativa privada una falla estructural en la gestión pública: municipios sinaloenses devolviendo recursos federales por falta de proyectos ejecutivos y agilidad administrativa.

«Mazatlán ocupa una perspectiva ingenieril, una verdadera reingeniería. El municipio no es el ‘tercer nivel’ de gobierno como siempre nos hicieron creer; es el primer nivel, el que está en contacto directo con el pueblo y el que debe articular el conocimiento de los colegios de ingenieros y arquitectos con las necesidades reales de la gente», sostiene con firmeza.

Lecciones de hogar: La ética de administrar lo ajeno

Su visión sobre el dinero público proviene de una anécdota familiar que aún le hace un nudo en la garganta al recordarla. Al inicio de su carrera empresarial, fueron sus propios padres quienes hipotecaron su casa para otorgarle el primer capital de trabajo. Después se sumaron ahorros de terceros y familias que confiaron en su proyecto.

«Cuando administras el dinero que otra persona puso con tanto esfuerzo, ya no es un tema financiero, es un tema ético y moral. ¿Qué es la administración pública? Administrar un recurso que no es tuyo, que es del pueblo. Las mejores obras tienen que ser las que la gente pida, no las que se le ocurran a un gobernante desde un escritorio», enfatiza.

Esa vocación de involucrarse la heredó de su padre, José Ramón, quien cada vez que de estudiante ella se quejaba de las injusticias del mundo, le repetía con picardía: “Qué bonito es ver llover y no mojarse la chuliza”. La lección era clara: si algo no te gusta, alza la voz, levanta la mano e involúcrate.

Sangre fría ante la «jungla» y autodisciplina

Cuestionada sobre cómo se blindará ante las grillas, los ataques en redes y las zancadillas políticas de un medio a menudo hostil, Salazar sorprendió a los veteranos con una dosis de autocrítica y temple. Lejos de victimizarse, asume la comunicación como una responsabilidad personal.

«Si intento decir algo y en los medios o las redes se entiende otra cosa, no es culpa del medio; es falta de capacitación mía. Cada comentario, positivo o negativo, lo atesoro porque me ayuda a saber qué percepción hay del otro lado y a mejorar mi manera de transmitir el mensaje».

Esa misma determinación la ilustra con una vivencia personal cargada de buen humor: su decisión de mantener la mente clara y disciplinada. Cuenta entre risas que a los 39 años se le ocurrió probar el alcohol por primera vez y duró tres días con resaca: «A los 39 años dije: ‘esta no es edad para empezar a tomar’, ¡duré tres días en recuperarme! Definitivamente no puedo hacer eso», bromea, reflejando la disciplina con la que hoy aborda sus jornadas de capacitación en el curso Mandar Obedeciendo de Morena.

Una carta fresca para el puerto

Con la bendición entrañable de la memoria periodística que vio crecer a su familia, pero con un proyecto de reingeniería urbana bien estructurado en la carpeta, María Joseé Salazar camina las calles de Mazatlán consciente del reto.

Frente a la política tradicional de personajes «quemados» o servidores públicos que se comportan como «iluminados», la empresaria busca posicionarse como una alternativa fresca, técnica, humanista y de izquierda: una ingeniera que aprendió a escuchar al pueblo antes de trazar el primer plano.

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