
En restaurante Los Osuna
Raúl Ibáñez nos acompañó
compartimos una a una
de lo que en la marcha pasó
Armando Zamora Canizalez
Para construir la paz no hay día de descanso
Hoy es 16 de septiembre, día de fiesta nacional.
No se trabajó en muchas oficinas, no hubo clases y miles de familias aprovecharon el descanso para conmemorar el inicio de la Independencia de México.
Pero hay una tarea que no admite días festivos ni pausas: la construcción de la paz.
La violencia no descansa. El miedo no revisa el calendario. Las desapariciones, los asesinatos, los desplazamientos y la incertidumbre no se detienen porque sea día feriado. Por eso, quienes queremos recuperar la tranquilidad de Sinaloa tampoco podemos bajar los brazos.
Este miércoles, en el tradicional desayuno de Los Osuna, conversamos con Raúl Ibáñez Márquez sobre la gran Marcha por la Paz realizada el pasado domingo en Culiacán.
Raúl Ibáñez es comunicador egresado del Tecnológico de Monterrey, empresario, académico, exdirigente de CANACINTRA y participante de distintos organismos ciudadanos. Actualmente también colabora como columnista del periódico digital La Aurora.
Más allá de su trayectoria, encontramos en él a un sinaloense preocupado por lo que está sucediendo y dispuesto a aportar para recuperar la paz.
Durante el encuentro coincidimos en una reflexión fundamental: la marcha fue multitudinaria, esperanzadora y profundamente ciudadana, pero no puede quedarse solamente como una fotografía para el recuerdo.
Ya marchamos… ¿y ahora qué?
La ronda de preguntas y respuestas estuvo muy nutrida e interesante. Las participaciones demostraron que existe preocupación, pero también voluntad para seguir organizándonos. Se habló de mantener viva la exigencia, convocar nuevos encuentros y convertir el mensaje de las calles en acciones concretas.
La marcha debe ser el comienzo, no el final.
Necesitamos reunir nuevamente a sus organizadores, hacer un balance, integrar mesas ciudadanas y establecer una agenda permanente por la paz. Debemos involucrar a universidades, organizaciones sociales, empresarios, trabajadores, iglesias, jóvenes, medios de comunicación y familias.
Hoy celebramos que hace más de dos siglos comenzó la lucha por la Independencia de México. Aquella transformación tampoco se consiguió en un solo día: requirió perseverancia, sacrificio, unidad y una profunda convicción.
La paz de Sinaloa también exigirá constancia.
No podemos participar un domingo y olvidarnos el lunes. No podemos levantar la voz durante una marcha y guardar silencio después. Tampoco podemos esperar que otros resuelvan lo que nos corresponde defender como sociedad.
Aunque hoy no se trabajó y no hubo clases, nosotros sí tuvimos una tarea: seguir hablando, proponiendo y organizándonos por la paz.
Porque para construirla no existen domingos, días festivos ni vacaciones.
La violencia no descansa. La ciudadanía tampoco debe hacerlo.
Sinaloa merece Paz.
Nos vemos mañana… pero recuerda: el 2027 nos llama!



