MAZATLÁN, SINALOA.— Pese a las constantes manifestaciones de trabajadores municipales por el desabasto de medicamentos y el diferimiento de cirugías, el Ayuntamiento de Mazatlán cuenta con la suficiencia presupuestal para cubrir la demanda médica del Hospital Municipal («El Hospitalito»), afirmó el tesorero municipal, Julio César Ramos Robledo.
Durante su intervención ante medios de comunicación, el funcionario municipal reveló una brecha entre la disponibilidad de dinero en las arcas municipales y la atención real que reciben los derechohabientes: mientras la Tesorería reporta recursos aprobados y liquidez, la burocracia interna y las fallas en la gestión del nosocomio impiden que el insumo llegue a tiempo a la farmacia.
Dinero en caja, pero recetas vacías
Ramos Robledo detalló que para el presente ejercicio se destinó un presupuesto de entre 172 y 177 millones de pesos para los rubros de medicamentos, materiales e insumos médicos, así como honorarios de especialistas —excluyendo nómina directa y servicios básicos—. Además, destacó que el pasado 14 de septiembre se aprobó una ampliación presupuestal de 21 millones de pesos destinados exclusivamente a la compra de fármacos.
«En el caso de los medicamentos, hay un presupuesto de 21 millones de pesos autorizado… Por los montos explicados, sí hay solvencia económica», aseveró el tesorero.
Sin embargo, ante los cuestionamientos sobre las protestas de empleados que salen del nosocomio con recetas sin surtir, el funcionario admitió que la falta de abasto no responde a una carencia de fondos, sino a complicaciones con las licitaciones de proveedores, medicamentos de difícil adquisición o trámites administrativos pendientes en la propia dirección del hospital.
Como muestra del desabasto en la farmacia municipal, la Tesorería reconoció que en lo que va del año se han desembolsado alrededor de 5 millones de pesos en reembolsos a trabajadores que tuvieron que comprar sus propios medicamentos con dinero de su bolsillo ante la falta de existencias.
Aunque el tesorero aseguró que los pagos de reembolso se liquidan semanalmente una vez que ingresan a su área, la práctica traslada de forma temporal la carga financiera del servicio médico a las familias de los empleados.
Deudas en el «limbo contable»
Respecto a las denuncias de médicos especialistas sobre adeudos pendientes por servicios prestados en 2024 y meses recientes de 2026, Ramos Robledo se deslindó de los retrasos indicando que, para la Tesorería, «no existe el adeudo» si el expediente no ha sido remitido formalmente por el Hospitalito o si en su momento careció de techo financiero.
«Si este trámite está en el hospitalito y realmente no ha documentado la información para que se envíe, no se puede pagar. Dentro de Egresos no hemos recibido documentación en la que falte pago», puntualizó.
Un modelo al límite y sin plan a futuro
El costo operativo del sistema médico municipal se ha elevado considerablemente tras permanecer alrededor de dos años y medio con el área de quirófanos cerrada por falta de autorizaciones sanitarias.
Para paliar el rezago quirúrgico, el Ayuntamiento ha tenido que erogar 35.67 millones de pesos en hospitales privados como la Clínica del Mar y el Hospital Sharp.
Con una población de 11,545 derechohabientes —entre empleados activos, pensionados y familiares— y las aportaciones de los trabajadores limitadas a una retención de solo 50 pesos mensuales, el gasto recae casi en su totalidad en la recaudación de impuestos locales.
Cuestionado sobre la sostenibilidad del modelo a largo plazo, el tesorero admitió que no cuentan con un fideicomiso ni con una reserva financiera estratégica, por lo que la atención médica continuará dependiendo de la capacidad de recaudación del municipio.



