CIUDAD DE MÉXICO. — En una enérgica defensa de la soberanía nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo hizo un llamado este 1 de mayo a la unidad nacional para frenar lo que calificó como un “embate del exterior”. Las declaraciones surgen tras las acusaciones de la justicia estadounidense contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios por presuntos vínculos con el crimen organizado.
Desde el Centro Cultural del México Contemporáneo, la mandataria fijó una postura tajante: el respaldo al gobernador sinaloense no es solo una cuestión política, sino un deber patriótico frente a las presiones de agencias extranjeras.
Unidad frente al exterior
Durante su intervención, la titular del Ejecutivo advirtió que el país no puede permitir que tribunales foráneos dicten la agenda institucional de México. En un mensaje directo a la oposición y a los críticos internos, Sheinbaum fue enfática sobre la lealtad que espera en este momento de crisis.
“Hacemos un llamado a la unidad nacional frente al embate del exterior. Quien no respalde esta unidad, está con el exterior. Es momento de defender nuestra soberanía y no dejarse llevar por mentiras y calumnias que buscan vulnerar a nuestras instituciones”, sentenció la presidenta.
Defensa de la soberanía constitucional
Sheinbaum Pardo subrayó que la Constitución Mexicana es clara en cuanto a los principios de política exterior y la autodeterminación. Con este discurso, el Gobierno Federal envía un mensaje contundente a Washington: México no procederá con detenciones ni extradiciones basadas exclusivamente en los señalamientos de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, a los que calificó de carecer de sustento probado en territorio nacional.
Los puntos centrales del mensaje presidencial fueron:
La mandataria pidió a la población informarse debidamente y no dar crédito a las filtraciones de las agencias de inteligencia de EE. UU.
El respaldo a Rubén Rocha Moya se convierte en una política de Estado, elevando el caso a una disputa diplomática de alto nivel.
El discurso neutraliza políticamente los intentos de desafuero en Sinaloa, al etiquetar cualquier ataque al gobernador como un alineamiento con intereses extranjeros.
Escenario político
Con este pronunciamiento, la presidenta Sheinbaum nacionaliza el conflicto de Sinaloa. Al vincular la figura de Rocha Moya con la soberanía del país, la administración federal cierra la puerta a una salida negociada que implique la entrega de los funcionarios señalados, al menos mientras el Departamento de Justicia de Estados Unidos no aporte pruebas que la FGR considere irrefutables.
En Sinaloa, el mensaje ha sido recibido como un tanque de oxígeno para el Palacio de Gobierno en Culiacán, aunque analistas advierten que esta postura podría tensar la relación bilateral en materia de seguridad y comercio con el vecino país del norte.



