- La SSPE despliega un megaoperativo para cuidar a más de 30 mil sinaloenses que salieron a sudar la camiseta frente a Inglaterra.
- De «La Canasta» al Malecón, el «Grupo Interinstitucional» celebra que la pasión futbolera no terminó en tragedia, sino en la clásica resignación colectiva por el resultado nada favorable para la «verde».
MAZATLÁN, – Ayer domingo 5 de julio, mientras el panorama nacional e internacional nos da mil razones para el estrés, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal (SSPE) encontró el oasis perfecto de paz social: el partido de fútbol entre México e Inglaterra.
A través de un boletín que destila más alivio que júbilo deportivo, la dependencia presumió con bombo y platillo un «saldo blanco» tras el operativo integral desplegado en los 20 municipios del estado. Y es que, según las cifras oficiales, las corporaciones del Grupo Interinstitucional, junto con Protección Civil y los cuerpos de auxilio, tuvieron que ponerse las pilas para cuidar a una marea de aficionados que salió a las calles a… bueno, a ver si de milagro el Tri hacía la hombrada. Al final, no hubo goles que festejar, pero la autoridad ya tiene su propia victoria: nadie se agarró a de la greña por culpa de la táctica fija.
La capital del estado se llevó la medalla de oro en aglomeraciones. La emblemática glorieta de Cuauhtémoc, mejor conocida por la ‘plebada’ como “La Canasta”, congregó a nada más y nada menos que 21,000 almas. Todos apretados, sudando la verde y compartiendo el imperecedero sufrimiento que genera el balompié azteca.
Un operativo impecable para vigilar que la frustración colectiva no pasara a mayores.
Por su parte, en Los Mochis, la fe se concentró en el Centro de Usos Múltiples (CUM), donde unas 9,000 personas se dieron cita. Ahí, bajo el cobijo de la infraestructura mochitense, la civilidad reinó a pesar de que el marcador en la pantalla no invitaba precisamente a la fiesta.
¿Y el puerto? En Mazatlán, donde cualquier domingo es de fiesta con o sin pelota, el malecón registró una afluencia de 1,500 asistentes. Una cifra modesta si la comparamos con el Carnaval, pero suficiente para que los cuerpos de emergencia se mantuvieran en alerta roja vigilando que ningún dolido por el resultado intentara ahogar las penas en el Pacífico.
Civilidad en tiempos de sequía futbolera
Al final del día, la SSPE y sus aliados institucionales agradecieron profundamente la «civilidad» mostrada por los participantes. Y cómo no, si la verdadera hazaña del domingo no ocurrió en la cancha del mundial, sino en las plazas sinaloenses, donde miles de ciudadanos demostraron que se puede perder con dignidad, en santa paz y sin alterar el orden público.
El Tri no habrá ganado, pero la burocracia ya tiene su foto del recuerdo, sus datos alegres de asistencia y la tranquilidad de que, al menos por un domingo, el único enemigo a vencer fue el berrinche frente al televisor.



