- El comunicador de Frente Noticias y Échame la Mano reporta la presencia de vehículos sospechosos fotografiando su domicilio tras revelar presuntos actos de corrupción e irregularidades financieras en la administración local.
- Señala directamente a la alcaldesa con licencia Estrella Palacios, a la interina Minerva Osuna y a funcionarios clave del municipio como responsables de cualquier agresión hacia él o su familia.
MAZATLÁN, Sin. — En un contexto de creciente hostilidad contra el ejercicio periodístico en Sinaloa, el comunicador Ernesto Zepeda, editor de los espacios Frente Noticias y Échame la Mano, alzó la voz a través de una transmisión en vivo para denunciar actos de intimidación en su contra y responsabilizar de forma directa a altos mandos del Ayuntamiento de Mazatlán por la seguridad de su persona y la de su familia.
El amedrentamiento, que escaló este fin de semana con la presencia de una camioneta no identificada cuyos ocupantes acudieron a su domicilio particular para tomarle fotografías, se da como respuesta a las recientes investigaciones publicadas por el periodista. Entre los temas expuestos por Zepeda destacan presuntas anomalías en el gasto público, así como la cuantiosa liquidación otorgada a una exfuncionaria tras apenas un año y medio de gestión.
Sin titubeos pero con visible preocupación, el periodista responsabilizó públicamente de cualquier atentado contra su integridad física o patrimonial a:
Estrella Palacios, presidenta municipal con licencia.
Minerva Osuna, presidenta municipal interina.
Julio César Ramos, tesorero municipal.
Moisés Ríos, secretario del Ayuntamiento.
Yenise Tinoco, exsecretaria de Presidencia.
«No deberían de enojarse por lo que estamos haciendo; al contrario, deberían estar trabajando para que lo que se señala se corrija. Pero nos queda claro que sus intereses son otros y que ya se tocaron. Mandar intimidarnos a nuestro domicilio son acciones que no se deben permitir de ningún gobierno, sea del color que sea», sentenció Zepeda durante la transmisión.
Fraternidad en la trinchera: La soledad local y el respaldo foráneo
En un acto de absoluta honestidad, el periodista reconoció el impacto emocional y la alteración a la paz familiar que genera este tipo de violencia institucional («no somos de acero, sí quita la tranquilidad»), al tiempo que lamentó la tibia respuesta o el silencio de diversos sectores del gremio local en Mazatlán, atribuyéndolo a la presión económica que ejercen los convenios de publicidad oficial.
No obstante, Zepeda agradeció la solidaridad de colegas del centro y norte de la entidad —de municipios como Culiacán y Los Mochis—, quienes han comenzado a visibilizar la persecución en el puerto.
Asimismo, confirmó que la denuncia ya se encuentra formalmente asentada ante el Instituto para la Protección de Personas Defensoras de los Derechos Humanos y Periodistas de Sinaloa, al tiempo que solicitó la pronta intervención de organizaciones internacionales como Artículo 19, así como un llamado enérgico a la administración estatal y federal para frenar la intolerancia y el acoso de los funcionarios municipales surgidos del partido Morena.
«La verdad no se raja»: Presentará pruebas de los agresores
A pesar de las amenazas y la zozobra, el comunicador reafirmó su compromiso con la ciudadanía mazatleca y con el periodismo de investigación basado en documentos y evidencias. Zepeda adelantó que hará públicos los videos e imágenes de los vehículos y sujetos involucrados en el acoso a su vivienda, los cuales también formarán parte del expediente entregado a las autoridades investigadoras.
«Nosotros no hacemos mitotes, hacemos investigación sustentada con pruebas. La función pública es transitoria y los cargos se acaban. Mañana ellos estarán en la calle como cualquier ciudadano y se darán cuenta de lo vulnerable que es estar de este lado. No nos vamos a rajar; seguiremos dándole voz a quien no la tiene», concluyó.
Desde esta redacción nos sumamos a la exigencia de garantías plenas para el ejercicio de la libertad de prensa en Mazatlán y responsabilizamos a las autoridades competentes de actuar con celeridad antes de que la intolerancia política derive en un daño irreparable para nuestro compañero Ernesto Zepeda. Informar no es un delito; intimidar a quien informa, sí.



