Washington.-En un giro clave para la agenda de seguridad de Estados Unidos, el secretario de Estado, Marco Rubio, denunció formalmente el «resurgimiento global del terrorismo político de extrema izquierda» y urgió a la comunidad internacional a no subestimar esta amenaza que, según advirtió, ha operado históricamente bajo un «punto ciego» institucional.
El pronunciamiento se dio en Washington durante la inauguración de la Reunión Ministerial sobre el Resurgimiento del Terrorismo Político, un encuentro que congregó a delegados y ministros de más de 60 países para redefinir las estrategias globales de contraterrorismo.
Durante su intervención, Rubio dejó en claro que la seguridad nacional debe estar por encima de cualquier debate partidista, justificando el uso del aparato de fuerza del Estado para neutralizar estos brotes de violencia:
«El deber más esencial del Estado, la primera responsabilidad, francamente, de cualquier gobierno, sea cual sea su naturaleza, es la protección de su pueblo, la protección de su país. Esta es una obligación sagrada que debe trascender todas las divisiones políticas e ideológicas. Por eso, por ejemplo, tenemos fuerzas armadas, agencias de inteligencia, organismos antiterroristas y fuerzas policiales».
El Departamento de Estado argumenta que agrupaciones de corte anarquista, comunista y anticapitalista radical han sofisticado sus operaciones, coordinando ataques contra infraestructura crítica, empresas y fuerzas del orden a nivel global.
En su discurso, el secretario Rubio señaló directamente al régimen de La Habana de haber forjado, históricamente, las bases ideológicas y operativas de los movimientos radicales de izquierda en el Hemisferio Occidental y en los propios Estados Unidos.
Como respuesta inmediata, el gobierno estadounidense formalizó la inclusión de organizaciones radicales de corte anarquista y de ultraizquierda en sus listas de Organizaciones Terroristas Extranjeras (FTO, por sus siglas en inglés) y de Terroristas Globales Especialmente Designados.
Con este llamado, Estados Unidos busca articular una nueva coalición internacional enfocada en rastrear el financiamiento, la propaganda digital y el flujo de activistas radicales que alimentan este tipo de insurgencia política.



