Por Rodrigo de Triana
CUANDO EL CABILDO SE VUELVE UN PISO DE REMATES
¿Sabía usted, inocente lector, que las sesiones Extraordinarias de Cabildo se inventaron para atender asuntos de vida o muerte? Sí, se supone que son para emergencias municipales de carácter tan urgente y exclusivo que no pueden esperar a la modorra de la sesión ordinaria.
Para aprobarlas, claro, se necesita el voto de la mayoría de los regidores. Teoría política pura. Belleza democrática.
Pero bajemos a la realidad de nuestro Mazatlán —y de uno que otro municipio vecino, para no dejarles todo el crédito—. Aquí, cuando el asunto «extraordinario» trae aroma a billete de alta denominación o intereses de gran calado, la «democracia» cambia de rostro.
Para alcanzar esa ansiada mayoría, el debate de ideas se sustituye por disciplinas más pragmáticas: la coacción, la amenaza, la presión… y el noble arte de la compra de voluntades.
Para algunos de nuestros sacrificados regidores, estas sesiones de urgencia no son una carga de trabajo; son el equivalente a sacarse la lotería sin haber comprado cachito.
Es la temporada alta del año, el momento cumbre para hacer el negocio de sus vidas o, ya de perdido, sacar un provecho pecuniario bastante jugoso.
¿Cómo opera la ventanilla de cotizaciones? Muy fácil. El voto a favor tiene precio: puede ser en efectivo (libre de impuestos, por supuesto) o en especie, cobrado en el departamento de Recursos Humanos mediante el otorgamiento de plazas para familiares, amigos, novias, novios, queridos, queridas o recomendados en el Ayuntamiento o en las siempre generosas paramunicipales.
¡Hay que asegurar el bienestar de la dinastía!
Es en esos momentos cuando el recinto oficial del Cabildo sufre una metamorfosis mágica y se convierte en un auténtico piso de remates, al más puro estilo de la Bolsa de Valores de Nueva York o del mercado de abastos en domingo.
¿Quién da más por este dictamen? ¿Quién ofrece menos por aquella concesión?
¿Le cayó el veinte?
En este tianguis de la política, las estrategias varían. Algunos ediles, muy institucionales ellos, operan el «paquete de ofertas» bajo la bendición y acuerdo con las dirigencias de sus partidos. Otros, más audaces y emprendedores, deciden irse por la libre para no tener que repartir la comisión.
Para refrescar la memoria colectiva —que a veces es tan corta como el Malecón—, hay que recordar la joya de la corona de la administración pasada. Aquella famosa sesión donde una regidora de cierto partido se volvió celebridad instantánea tras vender su cotizadísimo «voto bisagra» en la módica cantidad de 2.5 millones de pesos. ¡Fiu! Qué elegancia la de Francia.
El titiritero y sus regidores títeres
Pero aquí viene el verdadero chiste de humor negro: eso no fue lo más grave. Lo verdaderamente trágico (o cómico, según se mire) fue que la pobre regidora se quedó como el perro de las dos tortas. Quienes le dieron un bajón con el botín fueron los propios dirigentes de su partido y un familiar que se vistió de «negociador».
Al final, ella puso la cara, el voto y el escándalo, y otros se llevaron la pachocha.
¿Usted se sabía esa? Si la política local no nos diera tanta risa, de verdad que nos daría por llorar.
Ah, y otra cosa: ese ganón titiritero con mano experta en brincar de un partido a otro ya se instaló en este cabildo actual con su respectivo regidor títere prestanombres. Logró escurrirse en las filas de Morena y, téngalo por seguro, ya está acechando en las sombras, esperando el momento exacto para llevarse otros milloncitos a la bolsa en la próxima sesión extraordinaria.
Sobre aviso no hay engaño.

DE BODAS, PROMESAS Y EL NUEVO ELENCO DEL PAS
Y hablando de compromisos y lealtades de aparador, los que anduvieron de manteles largos —y con la saliva bien afilada— fueron los del Partido Sinaloense (PAS). Resulta que el dirigente estatal, Robespierre Lizárraga Otero, se dejó venir al puerto para tomarle la protesta al nuevo comité municipal, encabezado por Óscar Tirado Tirado. Fiel al librito de la demagogia alegre, Robespierre soltó la clásica e infaltable promesa: «Lo mejor para Mazatlán está por venir». (¡Ajá! Crucen los dedos, por favor).
Tras los agradecimientos de cajón, el hombre mandó llamar al estrado al nutrido batallón que operará la maquinaria pasista en el puerto. Una lista tan larga que parecía pase de lista de escuela en lunes por la mañana. Pasaron al frente desde María Arcelia Prado, Héctor Saúl Maldonado, Francisco Antonio Medina y Ángel Eduardo Olivera, hasta Rick Tirado, José Francisco Mora, Rubén Guadalupe Lagomas, Carlos Gilberto Lizárraga, María Castelo y David Valdez. Y la fila seguía: Rubén Silva, Mario Alberto Pastrano, Hugo Godoy, Marta Virginia Rentería, Santos Joel Cañedo, Diana Rice, Dolores Guadalupe Rubio… hasta llegar al mismísimo doctor Óscar Tirado.
Todo un ejército de «hombres y mujeres libres» listos para la batalla, teniendo como testigo de honor y de calidad a la señora Angélica Díaz Quiñónez, Secretaria de Activismo Social del partido.
Este nuevo elenco parece estar muy inspirado, jurando y perjurando que a Morena se le puede ganar y hasta de calle, tal y como ocurrió en Coahuila. El optimismo es gratis, dicen por ahí.

ALBOROTO EN EL GALLINERO GUINDA
Donde las cosas se están poniendo verdaderamente sabrosas es en el bando de Morena Mazatlán. Resulta que un sector que antes militaba en el Partido Verde Ecologista, y que ahora reniega de su pasado para empujar el proyecto de la 4T, ya no cuida ni las formas.
Este grupo ha dejado muy claro que sus inclinaciones y corazones laten a favor del ingeniero Juan de Dios Garay, aquel exfuncionario de la polémica administración municipal del «Químico» Benítez.
Los neomorenistas ya sentenciaron que están dispuestos a «dejar los pelos en el portillo» con tal de verlo investido como coordinador de la defensa de la 4T en el municipio —que es la forma elegante e institucional de llamarles hoy en día a los candidatos adelantados a la presidencia municipal de Mazatlán—. Con este sutil espaldarazo, la lista de suspirantes guindas se sigue alargando y, al paso que vamos, no duden que termine más larga que el ferrocarril carguero.

Para rematar la semana con una buena dosis de veneno político, harta sorpresa ha desatado una información ventilada en las benditas redes sociales, donde se da por seguro que a otro conocido aspirante de la ola guinda lo «desvisaron».
Se habla, nada más ni nada menos, que de Manuel de Jesús Guerrero Verdugo, mejor conocido en el bajo mundo de la polaca como «El Menny».
De ser cierto, adiós a las compras en el otro lado; de ser falso, esperemos que no pase de ser un borrego soltado por alguien que disfruta perder el tiempo inventando mitotes. Pero ya saben lo que dicen en el puerto: cuando el río suena… es que agua lleva.
¡Al abordaje!



