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viernes, 18 septiembre, 2026

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Palabra de Sinaloa/A los partidos todavía no les cae el 20

Dizque Movimiento Ciudadano 
pelean los veintes por los pesos
sin el Morrín cae grano a grano 
la política también es de sesos

Armando Zamora Canizalez

A los partidos todavía no les cae el veinte

Los partidos políticos de oposición hablan cada vez con mayor insistencia de construir una alianza rumbo al 2027. Se reúnen, hacen declaraciones, calculan candidaturas y analizan posibles acuerdos. Sin embargo, parece que todavía no les cae el veinte: la alianza que Sinaloa necesita no puede limitarse a una negociación entre dirigentes y partidos.
La verdadera alianza debe incluir a la Sociedad Civil.
No basta con que varias fuerzas políticas se sienten alrededor de una mesa y distribuyan candidaturas. Tampoco alcanza con sumar logotipos, colores y estructuras partidistas. Si quieren construir una alternativa con posibilidades reales de transformar Sinaloa, tendrán que abrir las puertas a ciudadanos, organismos sociales, profesionistas, empresarios, jóvenes, mujeres, productores, pescadores, maestros, trabajadores y liderazgos comunitarios.
La ciudadanía no quiere ser invitada únicamente para llenar salones, levantar banderas, repartir volantes o votar por candidatos previamente seleccionados. Quiere participar en la elaboración de la agenda, en la definición de las candidaturas, en la vigilancia de los acuerdos y, sobre todo, en las decisiones fundamentales.
Durante años, muchos partidos han cometido el mismo error: buscar a la gente cuando necesitan votos y olvidarla cuando llegan al poder. Esa práctica agotó la confianza ciudadana y provocó que amplios sectores dejaran de sentirse representados.
Por eso, el primer pilar de cualquier alternativa debe ser la confianza ciudadana. Y la confianza no se pide ni se decreta: se gana escuchando, cumpliendo y resolviendo.
El segundo pilar es la unidad con reglas claras. Los acuerdos deben ser públicos; las candidaturas, abiertas y competitivas; y la agenda, construida entre los partidos y la ciudadanía. Nada de decisiones tomadas en lo oscurito ni de candidaturas repartidas como cuotas entre grupos.
La gente está cansada de los dedazos, las imposiciones y los mismos nombres de siempre. Si la oposición pretende combatir las prácticas que critica, no puede terminar imitándolas.
El tercer pilar es la organización territorial. Las elecciones no se ganan únicamente con discursos pronunciados desde las oficinas estatales. Se construyen colonia por colonia, sindicatura por sindicatura y municipio por municipio.
Hay que caminar las calles, escuchar los problemas reales y organizar comités ciudadanos capaces de convertir la inconformidad en participación. La ciudadanía necesita una causa, una ruta y un espacio verdadero para intervenir.
El cuarto pilar es garantizar una elección íntegra mediante la participación, la vigilancia y la defensa legal del voto. De nada sirve tener buenos candidatos si no existe una estructura ciudadana preparada para cuidar cada casilla y defender la voluntad popular.
Los partidos deben entender que la Sociedad Civil no es un adorno para sus fotografías ni una reserva de votos que se activa durante las campañas. Es una fuerza política y moral capaz de legitimar, enriquecer y sostener una verdadera alternativa.

MC: identidad no significa aislamiento

También debe señalarse la reticencia de Movimiento Ciudadano para integrarse a una alianza opositora amplia. Al parecer, la línea nacional marcada por Dante Delgado continúa siendo competir sin coaliciones, aunque la realidad de Sinaloa exige abandonar dogmas partidistas y actuar con mayor responsabilidad.
A esa postura nacional se suma la falta de visión estratégica de Sergio Pío Esquer, dirigente estatal de Movimiento Ciudadano. Después del ataque a balazos sufrido por Sergio Torres, uno de sus principales referentes en Sinaloa, el partido quedó debilitado y su estructura comenzó a resquebrajarse.
En lugar de reconocer esa realidad y reconstruirse mediante acuerdos con otras fuerzas políticas y con la Sociedad Civil, su dirigencia parece empeñada en caminar sola.
Movimiento Ciudadano debe entender que una cosa es defender su identidad y otra muy distinta condenarse al aislamiento. Participar en una alianza no significa desaparecer ni renunciar a sus principios. Significa reconocer que, frente a una elección histórica, ninguna fuerza opositora puede darse el lujo de fragmentar el voto.

Si MC no se pone las pilas, fortalece su organización territorial y reconsidera su negativa a participar en una alianza, podría quedar reducido a una fuerza testimonial e incluso poner en riesgo su registro en Sinaloa.

La ciudadanía ya comenzó a comprender la importancia del voto útil. Ante una elección decisiva, muchos sinaloenses no desperdiciarán su sufragio en candidaturas sin posibilidades reales de competir. Buscarán concentrarlo en la alternativa que tenga la fuerza suficiente para enfrentar al oficialismo.

Por eso, si Movimiento Ciudadano insiste en caminar solo, ni con su pegajosa cancioncita de “na, na, na, na” le alcanzará para ocultar su falta de estrategia. En política, la música puede animar una campaña, pero no sustituye la unidad, la organización territorial ni los votos.

Todavía están a tiempo de rectificar. Sinaloa necesita grandeza de miras, no orgullos partidistas. Necesita una alianza que reúna a partidos y Sociedad Civil alrededor de un propósito superior.

UNA SILLA PRINCIPAL PARA LA CIUDADANÍA

En SINALOA DECIDE lo hemos dicho con claridad: primero debe estar Sinaloa y después los partidos. No estamos proponiendo desaparecerlos, sino recordarles que su razón de ser es servir a la ciudadanía y no servirse de ella.

La elección de 2027 no se ganará solamente sumando las siglas del PAN, PRI, Movimiento Ciudadano, PAS o cualquier otra organización política. Se ganará cuando esas fuerzas sean capaces de encontrarse con la sociedad en condiciones de respeto e igualdad.

Una mesa integrada únicamente por partidos seguirá estando incompleta. En ella debe existir una silla principal para la ciudadanía.

Sinaloa enfrenta violencia, desapariciones, crisis económica, servicios públicos deficientes y una profunda pérdida de confianza en sus instituciones. Ante semejante realidad, no alcanza con una alianza electoral. Necesitamos una alianza social, territorial y ciudadana que permanezca más allá de la jornada electoral.

La alternancia se construye con confianza, unidad, organización y votos. Pero comienza reconociendo que ningún partido, por sí solo, representa toda la esperanza de Sinaloa.

Ojalá que pronto les caiga el veinte.

Porque el 2027 no debe decidirse entre las cúpulas. Debe construirse desde las calles, las colonias, las sindicaturas y los municipios.

Y si Movimiento Ciudadano no lo entiende ahora, las urnas se lo harán entender en 2027.

Y si no, al tiempo…

Sinaloa Decide… ¿y tú ya estás decidido?

Primero Sinaloa y después los partidos.

Nos vemos mañana… pero recuerda: el 2027 nos llama!

🧏🏻 Comparte ésta columna si crees que Sinaloa merece otra forma de hacer política.

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