MAZATLÁN, SIN. — Lo que comenzó como un reporte más, ya se convirtió en una jornada maratónica de puro humo, calor y desgaste. El Basurón Municipal, ubicado al sur de la ciudad, lleva más de 12 horas consecutivas ardiendo, y aunque las autoridades aseguran que hay «un avance positivo», la realidad es que el fuego tiene a los cuerpos de auxilio sudando la gota gorda.
Desde la madrugada, el sur de Mazatlán huele a lo peor de la contingencia. Bomberos, Protección Civil y personal del Ayuntamiento se encuentran atrapados en un operativo permanente que parece no tener fin, intentando a marchas forzadas que las llamas no se extiendan a las zonas colindantes.
El despliegue ante la crisis
Para darnos una idea de la magnitud del problema, el panorama en el relleno sanitario se resume en resistencia pura:
Agua a marchas forzadas
Pipas y unidades cisterna del Ayuntamiento van y vienen en un intento desesperado por abastecer a los tragahumo.
Primeros auxilios al límite
Paramédicos de la Cruz Roja no se mueven del sitio, pero no para atender civiles, sino para rescatar a los propios brigadistas que ya presentan signos de deshidratación, fatiga extrema y lesiones menores por el combate directo.
La gran incógnita
¿Qué provocó el infierno? Hasta ahora, el silencio oficial impera. Nadie sabe (o nadie dice) cómo se originó el fuego.
Las autoridades advierten que controlar el fuego es solo la primera parte. Una vez que logren apagar las llamas vivas, vendrá la tarea más pesada y tardada: remover toneladas de basura humeante para evitar que el infierno se reactive desde las entrañas del basurón.



